Perdernos por las calles sin rumbo. Encontrar nuevos lugares. Pasear a la orilla del río. La seguridad de ir de tú mano. La felicidad de estar entre tus brazos. El calor de tus abrazos. Comernos a besos o convertirnos en vampiros. Los besos con mordisco. Las marcas en el cuello. Tus bromas y mis chistes malos. Tus manos en mis caderas. Mis cagadas y mis ralladas. Las palabras que tanto odias que se me escapen. Mis temblores y mis nervios. Los "Te echo de menos" que tan poco te digo. TÚ.
Todo tan adictivo.
Fue bonito, mientras duró.