jueves, 20 de diciembre de 2018

DISTANCIA

Ya lo dicen Soge y Beret, la distancia es un veneno que nos mata. Si todo lo que no te mata te hace más fuerte, creo que a mi me ha hecho invencible.
Distancia significa mucho más que estar lejos, es saber el valor que tienen ciertos momentos.
Las ganas de cogerte de la mano, de que me rodees con tus brazos y de dormir en tu pecho, con el sonido de tus latidos de fondo. De sentirme invencible, aunque fuera estalle la guerra, solo porque tú estás a mi lado.
Noches de sábanas revueltas y guerras sin tregua. Abrazos que son trincheras en las que quedarse a vivir eternamente.
Me apetece comerte la boca poco a poco, de morderte lentamente la comisura de esos labios tuyos.
Pero ahí está ella, impidiendo que lo haga. Tiene celos de las ganas que te tengo, porque a ella nadie le ha querido ni la mitad de lo que te quiero yo a ti.

lunes, 12 de noviembre de 2018

MORRIÑA.

Hoy es domingo, pero no un domingo de esos de dolores de cabeza, de ir de la cama al sofá, y del sofá a la cama.
Hoy es un domingo de esos de pensar en lo todo lo que echas de menos, y rayarte un poquito la cabeza.
Recordar otros tiempos, y querer vivir en bucle un montón de momentos, que ya han pasado, y por ahora, no los puedes repetir.
Recordar personas, unas no quieres ni  mencionar, en cambio otras no pararias de abrazar y moririas por pasar 5 minutos a su lado.
Recordar lugares, los cuales te llevan a una misma ciudad. Esa que desprende magia en cada calle, en los parques y en las plazas. Creo que no hay calle que no cuente una historia, y eso hace que nunca se muera. Inspiraste a Becquer y a Machado, eso no lo hace cualquier lugar, te hace inmortal.
Soria, cuando te conozcan, se enamoran de ti.
A mi, hace ya tiempo que me conquistaste.

lunes, 24 de septiembre de 2018

CARTA DESTINO ALEMANIA

Hola amigas, hace un día que os fuisteis y ya se nota vuestra ausencia.
El pasillo es más tranquilo, menos ruidosa. Ya no vibran las cuerdas, ni se oyen dos vocecillas cantar "Hay algo en mi" de una manera peculiar. Tampoco se pica a las puertas ni hay reuniones en el jardín y se escucha OT por los pasillos. Hay menos giros de llaves, menos caras con las que cruzarse.
Ayer estuve en la resi, y si, llore. No lo pude evitar. Entre el estrés de los exámenes hice un hueco para recordar todos los momentos que hemos vivido desde que nos conocimos. Se me llenaron los ojos de lágrimas solo de pensar que no se repetirán por un tiempo, largo o corto, según como lo queramos ver, pero cuando estemos juntas temblara el mundo entero.
(A todo esto ponedle de fondo mi playlist de llorar y mis ganas de abrazaros y de que os quedéis un rato más.)
A pesar de que al año que viene no nos veamos mucho, vais a estar muy bien. Igual acabáis hartas de tanta salchicha frankfurt y con el hígado lleno de cerveza, pero con muchas ganas de que os incordie un ratito.
Estoy segura de que vais a conocer a gente maravillosa, aúnque habrá de todo... Y nunca vais a estar solas, porque vais a hacer un montón de amigos, y rolletes, porque molais.

Tened esto claro: Molais mucho y os van a querer mucho, pero no tanto como yo. 

domingo, 12 de agosto de 2018

BRILLO, SIN HIGHLIGHTER

No se si soy yo, o esta inquietud que me reconcome por dentro. Hacía tiempo que no me sentía así y todo era mucho mejor.

Supongamos que la vida es una montaña rusa. Hay veces que estás en lo más alto, pero llega un momento que caes y piensas que te vas a estancar y no vas a salir de esa espiar (de dolor), pero llega un día, antes o después, que vueles a la cima aunque no sea fácil, a pesar de los obstáculos, te aferras con uñas y dientes. No hay quien te pare.

Todo el mundo con la filosofía de sonreírle a la vida, pero tienes que comprender que la mayoría de sonrisas que ves a tu alrededor no son de verdad. Hay gente, que como yo, la usa como mecanismo de (autodefensa) para evitar dar explicaciones. Lo malo, es que la gente a la que le importas, te mira a los ojos y no le cuelas la mentira de que no te pasa nada. Te conocen demasiado bien, y no pararan hasta que se lo cuentas.

Por eso he aprendido a conocer a las personas por los ojos. No me fijo en si son azules, verdes o los típicos castaños; sino en el brillo que desprenden, que dice mucho de la gente.


Muchos brillan, pero no por el (highlighter), sino de una manera especial. Aunque nos quieran apagar, NUNCA lo conseguirán.

miércoles, 21 de marzo de 2018

LE CIEL EST GRIS


Es un día gris, triste, de esos en los que no te apetece salir de la cama, los ideales para coger el lápiz y el papel. De esos en los que te sientes como el día, esos en los que te comes la cabeza un poco más de lo normal, mientras las gotas corren por los cristales de esta, nuestra habitación.
Tirada en la cama  llego un día más a la conclusión de que los macarrones no combinan bien con mis días buenos. Tras esta reflexión, decido levantarme y salir a explorar el mundo.
Me quito mi pijama, el más achuchable y adorable pijama, me lavo la cara y me abrigo, tres vueltas de bufanda, por favor. Los auriculares en una mano y el cuaderno en la otra ¡Ups, el paraguas!
Me pierdo por las calles sin rumbo, recuerdos asoman por mi mente, iglesias, puertas, esquinas… Llego hasta el castillo, ¡qué bonito día para sentirse princesa entre tanto sapo suelto por el mundo! Los princesos de hoy en día, por desgracia, suelen salir rana. Sigo mi camino, Beret en mis oídos y olor a tierra mojada, o petricor, como lo llaman los vintage. Camino mientras caen gotas, también del cielo. Saludo a los caminantes con una gran sonrisa, hay que hacerse los fuertes de puerta para afuera, ¿cómo no?
Detengo mi camino en una mesita a la orilla del Duero, con más recuerdos que nubes en el cielo, abro mi libreta. Sale la inspiración, escribo. Se me congelan los pies, mi corazón arde. La gente camina, los perros me miran mientras ignoro al mundo un rato más.

jueves, 22 de febrero de 2018

NUEVAS EXPERIENCIAS

Echando la vista atrás, como en muchos momentos de soledad, recordando tiempos mejores y peores, hoy me ha venido a la mente las últimas semanas de verano. En seis de esos días viví una gran experiencia, la cual no se volverá a repetir. Tuve la gran suerte de poder ser Dama de Honor en las fiestas de mi pueblo, y lo mejor fue compartirla con mis amigas.
Tardamos unas semanas en confirmarlo, unas antes, otras después, pero al final dijimos que sí, con la cabeza llena de miedos e ilusiones. Pasamos parte del verano buscando modelitos para los actos, viendo como pasaban los días hasta que llegó el más esperado de nuestras vacaciones.
Es miércoles 30 de agosto. Amanece un día nublado, amenazaba lluvia y nosotras no podíamos parar de mirar en nuestros móviles el tiempo que iba hacer a lo largo del día, con temor a que se suspendieran los actos.
Llegó la tarde, peluquería, maquillaje, la ropa colocada encima de la cama, con los nervios a flor de piel; iba a llegar un momento que nunca olvidaríamos y solo queríamos que nada saliese mal.
Corría el tiempo y llegó el momento, dieron las nueve y cuarto, la plaza a rebosar gritaba con ganas de que empezaran los mejores días del año, o por lo menos para los adnamantinos. Salieron los pregoneros, con su bonito discurso, tras ellos, las peñas de honor, la despedida de nuestras compañeras del año anterior, que nos daban el relevo. Por fin salimos una por una, controlando los nervios, que iban en aumento. Recuerdo, y no se me olvidará en la vida, lo impresionante que es salir al balcón y ver la plaza abarrotada, a tus amigos, familia y al resto de tu pueblo gritar tu nombre sin parar. Yo no quería irme de allí.
Empezamos el discurso, ese que preparamos entre cerveza y cerveza, ¡BUENAS NOCHES ADNAMANTINOS Y FORASTEROS!, “¡QUE NO CHILLES!”… Cantamos a viva voz y con orgullo El paseo de la Arboleda, y, tras las palabras del alcalde empezó nuestra nueva experiencia.
Salimos del ayuntamiento y comenzó la lluvia de flashes, nos hicimos mil fotos con nuestros amigos, la gente no paraba de decirnos lo guapas que estábamos y lo bonitos que eran nuestros vestidos.
La noche nos confundía, entre el alcohol y las luces de la verbena, bailamos sin parar, a pesar de la lluvia.
Jueves, suena el despertador, restos de maquillaje del día anterior. ¡OH, NO! Hoy toca moño, con lo mal que me quedan, o por lo menos eso pienso yo.
La resaca se hacía notar durante la misa, pero era gratificante ver las caras de ilusión de los ancianos tras nuestra visita y haber bailado con ellos unas cuantas canciones de la Banda Municipal.
Llegó nuestro primer paseíllo a la plaza de toros. Aquello parecía fácil, pero lo de ir a la par, todas juntas, nos costaba un poco. Llegamos a nuestro palco y colgamos nuestros mantones llenos de vivos colores. Nos veíamos súper guapas con los sombreros y nuestros labios pintados de rojo. Comentábamos unas con otras el espectáculo, no nos dejaban pasar sed y no parábamos de reír.
Tras el paseo de vuelta, llegaba el momento de disfrutar con nuestros amigos, pasar un rato en el local y volver a casa de día, que no era necesario madrugar.
(Sé que no he hablado de que comimos macarrones todos juntos, pero eso ya es tradición.)
El viernes siempre vivimos en la plaza de toros, comemos paella y disfrutamos al máximo hablando, bailando con nuestros amigos y, como no, con el litro en la mano, la crema esparcida por el suelo y una dama desaparecida. Nos agarramos unas a otras y seguimos a la charanga.
Otra noche llegó, verbena y alcohol, ¡vamos de peñas!, patatas en la feria, y alguna que otra lágrima, raro que no se nuble alguna noche.
Diana, momentos que te llevan a la infancia, de la mano de papá, pero esta vez las ojeras se apoderaban de la cara. Buenos días familia, y a la cama.
Tras pocas horas de sueño, otro día de moño, ¡buff, que pereza! Por fin, el vestido rojo que mi abuela tanto quería que llevase y, como no, los labios rojos otra vez.
Fotos y más fotos. Otro paseo más, pero antes Cumpleaños feliz. Los empedrados no hacían buena combinación con nuestros tacones, las Damas casi ruedan a lo largo de la calle de la Merced, por suerte solo fueron pequeños sustos y ningún esguince de tobillo.
Lo que se dice muy aficionadas al ruedo no es que fuéramos pero el momento del lanzamiento de ramos es para recordar. ¡CUIDADO SEÑORAS Y SEÑORAS, AGÁCHENSE, QUE ELLAS VUELAN CABEZAS! Ninguno entró directamente al ruedo, pero lo intentamos, fue todo un espectáculo.
Esa noche no cundimos mucho, fuimos precavidas, nos esperaba un gran domingo.
Arrancaba la diana floreada, por las calles sonaba la banda y las damas la esperábamos con ilusión en las puertas de nuestras casas. Recuerdo con ilusión el baile con mi abuela, ella ilusionada con su nieta y yo, orgullosa de ella.
Teja y vestido largo otra vez, ojeras tapadas y, como no, carmín en los labios. Nuestros pies notaban los días, los tacones cansaban y las cuestas se hacían interminables. Misa de nuevo y subasta. ¿Quiénes serán los afortunados de devolver al patrón a su ermita? Ayudamos a Cruz Roja por una buena causa, nos sentimos realizadas.
No seriamos nosotras las más fans de la SD, pero celebramos el gol que vimos como nunca lo habíamos hecho. Después de este tiempo, aun nos preguntamos quién fue la que casi le vuela la cabeza al cámara en el saque de honor.
Llego el momento más esperado. Estábamos nerviosas, nunca habíamos pasado la procesión. Dieron las diez en el reloj de la villa, la plaza se oscureció y el cielo se lleno de color. El ruido era estremecedor y la emoción se apoderó de nosotras, yo me sentí muy orgullosa de pertenecer a esta villa. Fue gracioso el cura que no paraba de hacer fotos durante toda la procesión: ¡selfie!
Tras la procesión y mi pequeño traspiés rodando escaleras abajo, recibimos una placa y degustamos un aperitivo con las autoridades. Tras un duro día, pudimos terminarlo con nuestros amigos y unas cañitas.
Llego el ultimo día, nuestro cuerpo nos ya nos pedía frenar, pero por nosotras aguantábamos un par de días más. No era un día muy soleado, pero hacia muy buena temperatura. Los señores y las señoras disfrutaban de los juegos populares, los bolos volcaban, la rana tragaba y la tanguilla se resistía a caer. Poco después se empezaron a formar largas colas, las familias se reunían al final del paseo para degustar la tradicional caldereta un año más.
Comenzó nuestra última bajada a los toros, tan descompensada como las anteriores, pero la disfrutamos de la misma manera. Con nuestra llegada a la plaza, comenzó el Gran Prix. Recordamos a Ramón García presentando su programa, pero nos reímos más porque conocíamos a los participantes.
Poco a poco iba oscureciendo y el final se iba acercando. En la verbena comenzaba a sonar rock y las antorchas se iban encendiendo. Al llegar a la plaza comenzó a sonar el Pobre de mí una y otra vez, las lágrimas caían y nuestro insólito abrazo confirmaba que nuestra aventura había llegado a su fin.
Ahora me pongo un poco moñas, esta gran aventura no hubiera sido lo mismo si no la hubiéramos vivido juntas y, como no, con el apoyo de la parejita. Lo vivido juntas, no nos lo quita nadie. Siempre recordaremos esta gran experiencia, días ajetreados, madres de los nervios, duchas de laca, una inmensidad de fotografías y noches A LO LOCO. Ya tenemos algo más para contar a nuestros hijos, jaja.

COMPIDAMAS, GRACIAS POR COMPATIR CONMIGO ESTA GRAN AVENTURA.

lunes, 19 de febrero de 2018

COLABORACIÓN DE O.L.

Se que no seré el más guapo, ni el más sabio,
pero sé que a tu lado mi vida cambiará.
Tú eres el chocolate que se derrite en mis labios,
ese alimento que vuelve buenos a los malos.

Quiero que seas esa Lady para siempre,
unida a mi como si se tratase de un pendiente.
Cuando apareces, mi cuerpo se pone candente,
graba tu belleza en mi subconsciente.

Cuando te consumo, me da un amarillo
y con todo lo que hay, me doy de bruces.
Al final del túnel, tú eres ese brillo,
como una estrella del firmamento, tú luces.

Siempre a tu lado irrigado a ti,
como si de un árbol se tratase,
donde una vez al año pierde sus hojas.
Yo, bajo su copa, esperando a que el invierno pase.