No sé si esto es una guerra,
pero por lo que he visto en
películas se parece bastante.
En este caso el enemigo no es un ejército,
sino
un virus que lleva corona.
Desde hace unos días la alegría no se encuentra,
solo se asoma la tristeza y la pena.
La ciudad esta desnuda
y las calles vacías y ausentes.
Los
niños no juegan en los parques,
ni los ancianos pasean;
pero hay un momento,
entre aplausos,
que la ciudad se llena de vida.
El cielo está un poco más oscuro,
no brilla el sol y tampoco
las estrellas.
La lluvia corre por los cristales y, también, por mis pestañas.
Yo tan soldado herido y tú tan trinchera,
abrazando fuerte,
siendo hogar y salvación
una vez más.