Se que no seré el más guapo, ni el más sabio,
pero sé que a tu lado mi vida cambiará.
Tú eres el chocolate que se derrite en mis labios,
ese alimento que vuelve buenos a los malos.
Quiero que seas esa Lady para siempre,
unida a mi como si se tratase de un pendiente.
Cuando apareces, mi cuerpo se pone candente,
graba tu belleza en mi subconsciente.
Cuando te consumo, me da un amarillo
y con todo lo que hay, me doy de bruces.
Al final del túnel, tú eres ese brillo,
como una estrella del firmamento, tú luces.
Siempre a tu lado irrigado a ti,
como si de un árbol se tratase,
donde una vez al año pierde sus hojas.
Yo, bajo su copa, esperando a que el invierno pase.
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