martes, 7 de febrero de 2017

LA GLORIA DE ESPAÑA

Soria, la gran olvidada.
Soria, la que tiene pasión por el vino y los toros, la de la Laguna Negra y el Monte Valonsadero.

Nunca imaginé que una ciudad tan pequeña podría ser tan grande.
He descubierto, que las pequeñas cosas, en el fondo, pueden ser muy grandes. Y creo que eso me ha pasado contigo.

He descubierto tu belleza paseando hasta San Polo, recorriendo de punta a punta tu perfumada Alameda, viendo correr a las ardillas.

He intentado comerme el mundo en cada una de tus calles, y más de una boca alguna larga noche, a base de reggeaton lento, haciéndolo despacito, en el bar más popular de la ciudad.

En el que nunca apareces,
en el que nunca te olvido,
en el que siempre te espero.

La gran lucha de llegar las madrugadas de invierno sana y salva a la cama, sufriendo por sobrevivir, y por  no haberla liado cuando te despiertes.

He aprendido a perder la vergüenza, a que la apariencia de una persona dice muy poco de cómo es en realidad y sobre todo,  que la vida es mejor con gente alrededor.

Que descubrir el mundo es muy bonito, pero lo realmente bonito es descubrirlo en compañía.
A medida que el curso avanza descubres que la rivalidad entre la Gaya y la Machado no es tan importante cuando conoces a alguno de tus adversarios y descubres que no son muy diferentes a ti, e incluso pueden hacer divertida una simple clase de psicología, que te rías a carcajadas con cualquier chorrada.

Tú día a día se puede convertir en una continua batalla campal, la que esperas que nunca termine, ya que las despedidas son más dolorosas que te encajen de guarra el gol que les da la victoria en el futbolín.

Es gratificante descubrir cosas nuevas a través de personas que se hacen imprescindibles en la vida. Que los gamusinos existen. Que se puede ser fanática de los calcetines, y de la Estrella, pero la Galicia. Que Zazuar está en algún lugar del mundo. Que hay una morcilla sin arroz en un lugar que ruge mucho. Que los openings son mejor que los clossenings en el mundo de Natsu. Que los gatos son bonitos, aunque arañen. Que el cabrales es una delicia, aunque no me guste. Que los abrazos inesperados son los mejores. Que en verano, la sopa tiene mejor sabor con un toque de hielo fresquito. Y, sobre todo, que el amor por tu tierra mueve montañas.

Ahora lo entiendo todo. Ahora entiendo a Machado en sus poemas. He descubierto tu magia, Soria. Por fin puedo decir que me has capturado y que sí, que sin duda Soria sí que es la gloria de España.

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