Conozco a gente, a mucha gente. Algunos de mis amigos me
llaman RRPP, pero yo no me lo creo. Soy bastante tímida, bueno más bien
vergonzosa, meda vergüenza todo. Eso sí, me das un par de cervezas y la dejo en
el armario, ahí con la dignidad, para que no se pierdan.
Los amigos, esos con los que Amaral, en la calle, pasaban las horas; esos a
los que Defreds les cuenta anécdotas,
mientras se invitan a cervezas.
Los amigos, esos desconocidos que se convierten en familia,
una familia muy especial y diferente, esa que tú eliges.
Yo no sé qué sería de mi vida sin los míos. Siempre hay unos
más especiales que otros: La fan nº 1 de las cremas de orujo, el fanático de
Sweet , la gemelier (NO es fan, solo que cantamos igual de bien, las dos a dúo),
la mítica de pueblo y las del pelotaso. Creo que ser únicos nos hace tan
especiales.
Que reñimos de vez en cuando, nos cuesta ponernos de acuerdo
y discutimos, claro, como todos, pero la unión hace la fuerza, y nosotros lo
hemos comprobado. Es verdad.
Tampoco nos dejemos
al mítico DIVO. Es demasiado genial. Por cierto, ¿y eso de los DIVOS a que
venía? A sí, ya me acuerdo, como olvidarlo.
Los amiguiwiis tenemos nuestras diferencias, muchas rarezas,
pero nos compenetramos de una manera demasiado perfecta. Somos especiales.
Somos reales. No estar todos cortados por el mismo patrón mola demasiado. Es
muy genial.
No todos llegan a la vez, pero pueden ser igual de
importantes e influyentes en tu día a día.
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